Iniciaba el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto en medio de las naturales especulaciones sobre el gabinete federal, y los cafés políticos ardían con comentarios sobre cuáles tamaulipecos serían llamados a colaborar en el gobierno central. El entonces gobernador Egidio Torre Cantú conversaba muy quitado de la pena con un grupo de reporteros y tocaba ese mismo tema.
En esa mesa, nosotros le soltamos la exclusiva: la llegada de Alejandro Guevara Cobos al gabinete peñanietista, en lo que fue uno de los primeros movimientos oficiales del mexiquense.
Guevara Cobos nos había llamado personalmente una noche antes para darnos la gran noticia. Nosotros, por supuesto, le agradecimos el detalle, pues en la fauna política mexicana normalmente sucede todo lo contrario: amigo que se encumbra, amigo que se pierde en la neblina del poder.
Es un dogma tan natural que se repite como una constante biológica. Lo acabamos de ver, por ejemplo, con el excoordinador de Comunicación Social, Francisco Cuéllar Cardona, quien arribó a ese cargo con el sexenio del doctor Américo Villarreal Anaya, pero se olvidó por completo de sus compañeros del gremio, pero ese es otro corrido.
Al comentarle la primicia a Egidio Torre, el mandatario la rechazó al instante con un gesto de desprecio, asegurando que se trataba de una mentira más de Alejandro y que jamás llegaría al cargo. "Si fuera cierto, yo ya estaría enterado", sentenció soberbio.
Era indudable que Egidio no congeniaba para nada con el mantense, pero ignoraba por completo el grado de cercanía que este guardaba con Peña Nieto, quien finalmente le entregó una posición de alta confianza en Los Pinos.
Con el tiempo, Peña lo mandó como su candidato al Senado y, de nueva cuenta, Alejandro nos habló de madrugada para darnos la nota. Nos confesó que la elección venía difícil, pero que por pura cortesía y caballerosidad no pelearía el primer lugar de la fórmula con la maestra Lupita Flores.
La tragedia es que su candidatura se cayó en la mesa de negociaciones a las tres de la mañana para imponer a Manuel Cavazos Lerma. Y Cavazos, que de caballero no tenía un pelo, sí le arrebató el primer lugar a la maestra. El karma electoral no perdonó: Cavazos llegó, pero perdió la elección y arrastró al abismo a Lupita Flores.
Hace unas horas, Alejandro Guevara reapareció muy sonriente por las tierras de Nuevo Laredo. Habló maravillas de la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal y elogió el liderazgo del gobernador Américo Villarreal Anaya.
Guevara es un político de la vieja escuela tricolor que respeta los tiempos, los métodos y los liderazgos establecidos; no oculta que trae aspiraciones vivas, pero aclara meticulosamente que solo se moverá con el visto bueno del mandatario estatal.
Muchos aseguran que Alejandro tiene una suerte descomunal, pero más bien su éxito se debe a la constancia y a saber estar presente. Hoy conserva ambos requisitos y en los pasillos de la capital ya se le relaciona como un personaje muy cercano a uno de los más influyentes líderes de la Cuarta Transformación a nivel nacional.
Mientras tanto, en medio de la fiebre sucesoria desatada por la ambigua convocatoria de Morena para los registros de alcaldías y diputaciones, el secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA), Karl Heinz Becker Hernández, salió a sostener de forma tajante que no renunciará al cargo y que se mantiene fiel y atornillado al equipo americanista.
Becker Hernández aclaró que su corazoncito pertenece formalmente a las filas del Partido Verde Ecologista de México y que está más que dispuesto a sumar y trabajar como un aliado institucional disciplinado. Pero por el momento, no piensa soltar la comodidad de la nómina estatal; se esperará a que las alianzas se planchen directamente en las mesas de negociación de la Ciudad de México.
El titular de la SEDUMA recordó con colmillo que a los del tucán les podrían tocar algunas diputaciones federales y alcaldías importantes en Tamaulipas, tal como ocurrió en el pasado proceso electoral, cuando les regalaron la diputación federal de Ciudad Victoria. ¿Para qué arriesgar el puesto actual si el dedazo nacional puede hacer el milagro?
En esa misma acera de la resistencia presupuestal, la secretaria de Desarrollo Económico, Ninfa Cantú Deandar, todavía se niega a abandonar la estructura de gobierno y, por el contrario, colgó en sus redes con total descaro: “¡Seguimos trabajando por el Gobierno del Estado de Tamaulipas que todas y todos queremos!”.
Para demostrar que sigue mandando, Ninfita se reunió muy campante con el secretario general de Gobierno, Héctor Joel Villegas "El Calabazo", y con el subsecretario de Gobierno, Tomás Gloria Requena, para dialogar sobre los supuestos proyectos estratégicos de la coordinación interna.
Por cierto, Tomás Gloria también mantiene en pausa sus propias calenturas políticas; el exalcalde de San Fernando prefiere quedarse quieto en su oficina a la espera de instrucciones superiores antes de dar un paso en falso. Nadie quiere quedarse a la intemperie.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… miren que presumir que se sigue trabajando en la nómina mientras se tienen espectaculares de campaña en la frontera puede provocar un aparatoso choque con los estatutos de Morena. El miedo a veces anda en burro, pero también en mulas tercas y obstinadas.
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