En Tampico, los azules decidieron hacer la tarea de la manera más sencilla. Saben perfectamente que el único camino seguro hacia la victoria es el trabajo constante de territorio, pegado minuciosamente con el infalible adhesivo de la unidad partidista.
Piso sobre piso, la estructura del blanquiazul marcha con la idea fija de recuperar el triunfo en el puerto jaibo; no tienen otra opción y ese es el claro mensaje que lanzan desde el corazón de la capital de las Huastecas.
Los viejos analistas del café dicen que con dinero se puede ganar cualquier elección en este estado. Como ejemplo de manual, siempre ponen sobre la mesa el mítico caso de Ricardo Gamundi Rosas, aquel personaje que presumía el famoso "carro completo" y que se consolidó como uno de los operadores políticos más colmilludos en la historia de Tamaulipas, cuya fama de estratega llegó hasta los escritorios del centro del país.
Sin embargo, hay que ser honestos: aquella barrida tricolor se dio gracias a la conjunción de diversos factores. Primeramente, las descomunales carretadas de recursos públicos que se invirtieron para que la estructura operara sin contratiempos; pero además, se contaba con el respaldo y la innegable popularidad de un gobernador como Eugenio Hernández Flores, cobijado por las siglas del entonces invencible Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Porque, después fue coparticipe de la derrota de Clara Luz Flores, como candidata de Morena, cuando tenían todo para ganar, con lo que se cuestiona su capacidad de operador.
Asi es como la historia nos demuestra que el dinero no siempre puede comprar las urnas. Pensemos, si no, en el pasado proceso electoral gubernamental, donde el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca invirtió cientos de millones de pesos para intentar retener la gubernatura.
Impulsó y apoyó con todo el aparato represor a su delfín, César Augusto “El Truko” Verástegui Ostos, quien le metió mucho tiempo, sudor y recursos a la contienda. Al final, quedó demostrado que las millonadas no bastan cuando arrastras una administración estatal completamente desgastada, repudiada y sin el menor respaldo del ánimo popular.
Por eso se coronó el hoy gobernador Américo Villarreal Anaya, cobijado por las siglas de una marca ganadora como Morena y el empuje nacional de Andrés Manuel López Obrador.
Dando un salto al presente, este domingo 18 de octubre de 2026 la alcaldesa de Tampico, Mónica Villarreal Anaya, formalizó su registro digital ante la plataforma de Morena para buscar la reelección consecutiva en los comicios del 2027. Como jefa de la comuna, por supuesto que cuenta con el músculo de los millones de pesos adicionales que dejan las obras públicas y esos jugosos negocios que se cocinan a la sombra del poder municipal.
Mónica presume el cobijo formal de las siglas guindas, pero la dura realidad de las calles del puerto es que su administración municipal arrastra severas quejas y un amargo sabor a estancamiento en los servicios públicos, lo que ha provocado que en los cafés de la Laguna del Carpintero la tachen de reprobada.
El dinero y el aparato burocrático tienen el poder de mover estructuras y asustar a los operadores contrarios, pero al final del día, las batallas constitucionales se ganan con verdadera visión de futuro, resultados palpables y un candidato que conecte con la gente.
Y para muestra, ahí está la reveladora fotografía de Jesús "Chucho" Nader Nasrallah almorzando muy sonriente con el grupo de aliados y amigos que habrán de acompañarlo en su aventura por la alcaldía porteña. Tras haber sido nombrado formalmente por el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, como el coordinador municipal de la estrategia partidista, el actual diputado federal arranca su campaña bajo las mejores premoniciones de unidad. Muy temprano, Nader colgó en sus redes sociales:
“Empezamos la semana desayunando con buenos amigos en Don Comal: Ana E. Gorordo, Flavia Gutiérrez, Rodrigo Azcárraga, Mon Marón y Pepe Schekaibán. Les recomiendo la migada, ¡está buenísima!”.
Más que el platillo huasteco, lo que verdaderamente se saboreó en esa mesa fue la "amigada" y la disciplina política. En el búnker del PAN del sur ya se huele la unidad absoluta: el comal está ardiendo y listo para atender a los comensales. Aquellos perfiles que en su momento levantaron la mano y buscaron legítimamente la candidatura azul, hoy se sentaron disciplinadamente a la mesa. Entre migadas, gorditas y flautas de harina al estilo de Ciudad Victoria, el grupo compartió proyectos, sueños y esperanzas, cobijando a Chucho junto a su sobrino, el legislador Edmundo "Mon" Marón, y su principal aliado de territorio, el diputado local Pepe Schekaibán.
De este comedero saldrán planchadas las fórmulas definitivas para las diputaciones de la zona conurbada. Lo caliente del restaurante Don Comal es apenas el preludio de la intensa cocina electoral que se avecina en el sur, donde las estructuras ya están listas para quemar los recursos de las campañas.
Por los rumbos de la capital del estado, el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Leonardo Anaya Alvarado, encabezó la inauguración de las actividades conmemorativas por el 59 aniversario de la Facultad de Comercio y Administración Victoria (FCAV), espacio donde reafirmó el compromiso inquebrantable de la máxima casa de estudios con la excelencia educativa. En su mensaje de ordenanza, el rector destacó que la verdadera formación universitaria debe trascender las cuatro paredes de las aulas, traduciéndose en una administración pública honesta, transparente o en emprendimientos privados que fortalezcan el tejido empresarial y contribuyan de lleno al buen gobierno, transformando a los jóvenes en verdaderos agentes de cambio social.
El rector Dámaso Anaya reconoció públicamente la labor de la directora de la FCAV, la doctora Mónica Lorena Sánchez Limón, por impulsar los logros académicos que consolidan el prestigio nacional de esta institución. Entre los números presumidos, destaca el hecho de ostentar el 100 por ciento de sus programas de licenciatura plenamente acreditados por organismos nacionales, atendiendo con rigor científico a una comunidad escolar cercana a los dos mil estudiantes, respaldados por una sólida planta de 138 docentes certificados bajo los más altos estándares de la educación superior en el país.
Viendo el orden y la tranquilidad que imperan en las aulas universitarias, la clase política de la capital debería darse una vuelta por Comercio para aprender un poco de disciplina institucional. Sobre todo en Morena, donde los rabiosos aspirantes siguen entrampados en un auténtico hormiguero de pasiones, fuego amigo y zancadillas digitales que les impiden concentrarse de cara a las encuestas definitivas del partido.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… miren que sentarse a desayunar migadas en Don Comal con tanta unidad puede terminar provocando una severa indigestión política en las oficinas de Morena.