El tráfico de personas debe convertirse en un tema de agenda de todos los gobiernos, que requiere de mayor colaboración, aseguró Edgar Corzo Sosa, presidente de los titulares de los comités de los derechos humanos de Naciones Unidas, quien destacó que las naciones deben asumir su responsabilidad en tragedias migratorias como las ocurridas en Texas.
“Uno de los temas preocupantes que surgen de estos sucesos es el comercio que se produce con el traslado de personas que se encuentran con necesidades apremiantes y que buscan alcanzar una mejor vida en un lugar distinto al de su origen.
“El tráfico de personas se ha convertido en una de las causas más preocupantes de la muerte de las personas migrantes y, por tanto, soy de la opinión que debe constituir un tema de la agenda de los gobiernos en donde se requiere cooperación internacional”, dijo.
El primer mexicano en ocupar esa posición multinacional destacó que “ahora tenemos grandes desafíos y desafortunadas noticias, como los hechos ocurridos recientemente en la frontera de Marruecos y España, que provocaron la muerte de al menos 23 migrantes y las más de 46 personas migrantes que fueron encontradas muertas en la parte trasera de un tráiler, en San Antonio, Texas, Estados Unidos”.
Resaltó que “los Estados nacionales tienen que asumir su corresponsabilidad para evitar hechos tan lamentables como las tragedias, que no deben volver a suceder; deben trabajarse garantías de no repetición. No es sólo responsabilidad de un solo Estado, la comunidad internacional debe seguir encontrando soluciones a problemas que derivan del hambre y las violencias.”.
Planteó al Senado que, cuando analice una nueva ley o reforma legal en materia de derechos humanos, incluya a los comités especializados de Naciones Unidas.
“Por ejemplo, el año pasado, en plena pandemia, sostuvimos un diálogo muy productivo con el Senado de Chile. Se encontraba discutiendo unas reformas a la ley sobre migración.
“Considero, nuevamente, con todo respeto y con independencia del análisis que se realice de la política exterior mexicana, que bien valdría la pena que cuando esta soberanía esté discutiendo una ley o una reforma o una ley que tenga relación con algún derecho humano, valoren la posibilidad de acudir al Comité de derechos humanos respectivo.”