La vida no es justa. A veces te enamorarás de la peor persona del mundo. Y a veces se enamorará de ti la persona más linda del universo… pero tú no le ves el encanto.
Las relaciones terminan por muchas razones, además de un engaño o traición, incluso hay ocasiones en las que terminan sin razón alguna. Nunca es fácil, y tomar la iniciativa podría lastimarte más, pero ¿cómo saber que es lo necesario?
El corazón quiere lo que quiere. A veces lo que éste quiere no es tu pareja divertida, magnífica y amorosa. A veces lo que quiere, es un amor que lo rete y satisfaga sus otras necesidades. Una cosa es segura: no tienes que quedarte con alguien sólo porque no quieres romper su corazón.
Tratan y tratan, pero siempre terminan peleando por lo mismo. Y sin importar qué pase, nunca llegan a resolverlo. Y simplemente no pueden seguir adelante. Ese tema de discusión supera las buenas cosas de la relación. La única solución que tienen es terminar por las buenas.
Podría ser el novio más perfecto y lindo del mundo, pero si al final del día, tus necesidades no son satisfechas, no te sentirás a gusto.
Hijos. Trabajo. Mudarse. Comprar una casa. Éstas son decisiones que, para tomarse, deben estar ambos de acuerdo. De hecho, las parejas que están dispuestas a hacer sacrificios por el otro son más felices. Sin importar qué tanto ames a alguien, a veces la vida los llevará por caminos distintos.
Fuente Eme de Mujer.