Cuando hablamos de karate nuestra mente nos remite a un deporte, un arte marcial, defensa personal o cintas de colores. Sin embargo, más allá de ser un entrenamiento físico, se inculca una filosofía de vida para alcanzar el equilibrio personal. Estas enseñanzas se vuelven un sistema educativo para los niños y en los adultos una manera de reforzar los valores de vida.
Con el objetivo de unificar estos fundamentos filosóficos, técnicos y fortalecer los lazos de amistad entre los karatecas, durante octubre se llevará a cabo el Seminario Wskr Gasshuku México en el Club Mundet con la finalidad de compartir la cultura y tradición japonesa del Karate Do con los mexicanos.
De origen japonés, el karate es un arte marcial moderno que basa su filosofía en la creencia de alcanzar un equilibrio en la vida diaria, va más allá de la práctica de un deporte para concebirse como una forma de pensamiento. En su sentido más estricto, se puede definir como técnica de autodefensa caracterizada por golpes de manos y pies desnudos.
Existen 50 estilos diferentes de karate, lo que lo hace un arte muy complejo. Para practicarlo son necesarios 3 elementos fundamentales: velocidad, técnica y fuerza. Además, la constancia en el entrenamiento favorece el endurecimiento de los músculos. También estimula el funcionamiento de todos los sistemas del cuerpo y permite desarrollar facultades físicas.
Esta disciplina se basa en 2 tipos de ejercicios, el kata donde se realiza una serie movimientos de ataque (rituales, bloqueos, desplazamientos, combinaciones de golpes de manos y pies, manejo de la respiración) en un combate imaginario contra uno o varios adversarios, el objetivo es lograr una ejecución perfecta.
El segundo ejercicio es el kumité, implica movimientos defensivos y ofensivos aplicados en un enfrentamiento con un oponente real. En este tipo de combate se pone a prueba la habilidad física y mental, la meta es alcanzar la concentración y dominar el cuerpo para una ejecución correcta con la fuerza necesaria.
En este contexto, los karatecas concentran su ataque en las zonas vulnerables del cuerpo: cuello, cara, espina dorsal, riñones, ingle. En los torneos oficiales sólo se permiten los golpes arriba de la cintura.
Los grados que alcanzan los karatecas se conocen como danes y se relacionan con los cinturones. La escala empieza con el blanco que se otorga a los principiantes, siguen el amarillo, el naranja, el verde, el azul, el marrón y el negro.
Para que conozcas un poco más de esta disciplina, conoce un par de detalles más:
Fuente Eme de Mujer