La autoestima se comienza a construir desde el momento en que nacemos. Poco a poco la persona va asimilando conceptos sobre sí mismo y esto hace que se genere una
imagen de quién es.
A pesar de que consideremos la época de la infancia y la adolescencia como un período de especial importancia para la construcción de una buena autoestima, debemos saber que esta puede modificarse, cambiar, mejorar o empeorar a lo largo de nuestra vida.
Una autoestima positiva permitirá y dotará a la persona de numerosas habilidades que le servirán sin duda alguna para afrontar la vida con confianza y le ayudará a desarrollar todo su potencial como persona. A continuación, Norma Farca Presidenta de la Fundación DB nos comentó 5 consejos para fomentar la autoestima en tus hijos.
1. Acepta a tu hijo como es. Todos los seres humanos tenemos virtudes y defectos, tu hijo también. En este sentido no pidas que sean perfectos. Todas las personas necesitamos ser aceptados como somos. Esto brinda seguridad y fortaleza para mejorar y perfeccionar nuestro carácter.
2. Ser como adulto un modelo positivo. Acéptate como eres, si te aceptas como eres es muy problable que tu hijo aprenda a valorarse y quererse más rápido, no seas tan exigente contigo mismo, si eres pesimista o poco realista sobre tus capacidades y
limitaciones, tu hijo terminará siendo el reflejo de ti. Cuidar la propia valoración es el mejor modelo que tendrá tu hijo para seguir.
3. Dar amor incondicional. Este amor sin condiciones se produce con lo anteriormente dicho, aceptándolo con sus fortalezas y debilidades. En este sentido es importante indicar que cuando te molestes con él por algo que ha hecho, enójate con lo que hizo, con su comportamiento y no con él como persona, siempre tiene que ser claro que lo inaceptable es su conducta, no él. No le digas “eres un niño malo” “así no te quiero”, sino “lo que has hecho es malo” “no me gusta eso que haces”. Podemos estar disgustados con el niño, pero eso no implica que en ese momento lo dejemos de querer, es más, el mensaje debería ser, “porque te quiero y quiero que seas feliz, hay cosas que no puedo permitir que hagas”. Si queremos cambiar una conducta o una forma de pensar, los mensajes van hacia esa conducta o forma de pensar no hacia el niño. También demuéstrale ese amor que es importante para estimular la autoestima de su hijo.
Dile todo lo que lo quieres y lo orgulloso que estás de él. Elógialo con frecuencia pero de manera honesta, sin exageraciones ya que los niños perciben cuando se es sincero y se dice desde el corazón.
4. Validar lo que siente. Cuantas veces, nos hemos sentido incomprendidos como adultos cuando alguien nos ve mal y nos dice “no te sientas así, ponte bien”, “no lo des importancia, ya pasará”, “olvídate de eso”, como si fuera fácil, como si pudiéramos borrar el malestar con un chasquido de los dedos. Imagínate lo que eso puede repercutir en nuestros hijos. Para aprender a manejar las emociones y resolverlas, tenemos que aceptar que existen y están para algo. Hay situaciones que ponen tristes y está bien sentirse tristes, hay situaciones que nos enojan y está bien estar enojado, porque esas emociones bien dirigidas nos ayudarán y nos orientarán a superar el malestar. Valida las emociones de tu hijo, que no pasa nada por sentirlas, ayúdale a que reflexione contigo, por qué se siente así y que puede hacer para superarlas, ayúdale a tolerarlas, ya que a veces necesitamos tiempo (un duelo, una pérdida no se soluciona de un día para otro) así tu hijo no tendrá miedo de esas emociones. Al enseñarle a comprender lo que siente, también le ayudamos a desarrollar la empatía, ya que nosotros en ese momento empatizamos con él: “comprendo que te haga sentir mal”.
5. Evita etiquetar a tu hijo. Las etiquetas negativas se vuelven creencias limitadoras perdurables en el niño cuando se hace adulto. Estas etiquetas se pueden trasmitir de muchas maneras, seriamente, como broma o burla, desde el cariño, pero todas ellas producen malestar. Por ejemplo le puedo decir enfadado al romper algo: “¡¡¡¡¡eres un torpe!!!!!”. O decirle como broma reiterada “manos de mantequilla” o también: “deja cariño, lo hago yo porque tu rompes todo”. Sea como sea el tono del mensaje, al niño le quedará soy torpe, no sirvo y se impondrá como una creencia que lo limitará en su vida. Los niños están aprendiendo, si de entrada los encasillamos, se quedarán allí, como el agresivo, el torpe, el inútil, etc.
Norma Farca finaliza con una gran frase de Frederick Douglas “Es más fácil construir niños fuertes que reparar hombres rotos”. Falta mucho por cambiar, apenas hemos dado el primer paso, cualquiera de nosotros puede ayudar, si se lo propone, hacen falta más manos que aporten de su tiempo y conocimiento, para que existan adultos felices, aprendamos a cuidar a nuestros niños.
A lo largo de más de 10 años Fundación DB, a trabajado para brindar oportunidades de desarrollo a niños en situación de calle, creando una institución sólida que otorga soporte a niños que se en situación de abandono en México, fortaleciendo su desarrollo y mejorando su calidad de vida, a través de la participación activa de toda la sociedad.
Actualmente la fundación cuenta con dos casas hogar, dividido en Casa de hogar de Ellas DB (Niñas) y Casa hogar Le Jaim DB (Niños).