Elementos del Ejército Mexicano, Policía Federal y Policía de Tamaulipas realizaron este martes un operativo para trasladar a tres internos de la cárcel estatal a un penal de máxima seguridad, en medio de una fuerte balacera que tomó por sorpresa a las familias visitantes.
El operativo inició alrededor de las dos de la tarde cuando un vehículo blindado de la Policía Estatal derribó una puerta perimetral en la parte norte de la prisión, mientras que comandos antimotines de la Policía Federal y fuerzas especiales del Ejército ingresaban por la puerta principal para someter a internos, custodios y familiares que estaban de visita.
Cuando las fuerzas federales y estatales ya se encontraban en los diferentes módulos comenzaron a realizar disparos al aire, obligando a los internos a cubrir a sus esposas e hijos, ocultándose en áreas como comedores, sanitarios, capillas y hasta debajo de las bancas, en busca de un lugar seguro.
El personal militar se dirigió a tres hombres, previamente identificados, les ordenaron que se pusieran de rodillas y comenzaron a golpearlos en su rostro, después les cubrieron el rostro con sus propias camisetas y finalmente los sacaron de la cárcel esposados.
Durante la serie de disparos que realizaron militares y agentes federales, al menos dos personas resultaron lesionadas por esquirlas, siendo trasladados a la enfermería, según narró una testigo.
El ruido de los disparos realizados al interior de la cárcel estatal causó alarma entre vecinos de los alrededores, entre ellos, alumnos, maestros y madres de familia de una escuela primaria ubicada a menos de cien metros de distancia.
“Hay fuga de reos en el penal”, “están realizando cateos “, “balacera en el Cedes por traslado de reos”, eran algunos comentarios que comenzaron a circular a través de redes sociales y mensajes de teléfonos celulares.
Durante los noventa minutos que duró el operativo, decenas de familiares salieron asustadas, llorando de coraje denunciando ante periodistas la serie de abusos cometidos en contra de los internos del Cedes.
“Deberían de pasar para que vean la sangre que hay en los pasillos, hay internos heridos que están pidiendo ayuda pero los militares no nos dejan pasar”, expresó la esposa de un interno.
Otros familiares comenzaron a llegar para conocer la situación de los internos, pero elementos del Ejército Mexicano impedían el acceso a la entrada principal, prácticamente corriendo a las personas con amenazas, insultos y burlas.
“Nos vamos a quedar a dormir aquí afuera del penal hasta que nos den una información oficial, queremos saber cómo se encuentran nuestros familiares”, dijo otra de las entrevistadas.
GOBIERNO DEL ESTADO SUSPENDE VISITAS
Por instrucciones del gobierno de Tamaulipas, la visita de familiares a los internos quedó suspendida “hasta nuevo aviso”, emitiendo un comunicado de prensa donde informaban además que “las instalaciones del Centro de Ejecución de Sanciones están bajo control y seguras”.
También admitieron que durante el operativo “hubo disparos de disuasión” y que en el operativo solamente participaron ”fuerzas federales”.
Por la tarde, personal del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo envió una carta al presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, solicitando la presencia de visitadores a la cárcel de Nuevo Laredo para entrevistar a internos lesionados, así como a familiares que durante la balacera fueron víctimas de crisis nerviosas y malos tratos.
También se presentó una queja ante Olivia Lemus, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas (CODHET) por la serie de abusos cometidos durante este operativo.
Desde hace dos meses, aproximadamente, elementos del Ejército Mexicano a bordo de cuatro unidades fuertemente artilladas mantienen una vigilancia permanente en la entrada principal del Centro de Ejecución de Sanciones (CEDES) en Nuevo Laredo, para evitar “fugas” de internos y por lo tanto, no existía riesgo alguno al momento del operativo.